El Amante de los Azotes: Como se vive el Spanking desde un punto de vista femenino.

viernes, 16 de agosto de 2013

0

Como se vive el Spanking desde un punto de vista femenino.

Esta entrada no esta escrita,por quien habitualmente escribe en estas lineas. La llamaremos E. y su reflexión  creo que vale la pena leer y que va a haber mucha gente, que se va a identificar con ella.
Hace cosa de un par de meses que descubrí éste blog, un blog que sin duda me llamó mucho la atención, ya que la mayoría de las veces éstos son escritos por la parte podríamos decir receptora. Esto me llevó a leerlo detenidamente y tras mucho pensar, a ponerme en contacto con el protagonista del mismo, o mejor dicho, ponerme en contacto con el autor. Desde entonces hemos ido intercambiando opiniones sobre la forma de mirar y vivir este pequeño gran mundo, el cual podría compararse con el arte, donde a simple vista un cuadro de Picasso puede parecer que sus cuadros podrían compararse con los dibujos de niños jugando con un pincel, un par de hojas y unas temperas, pero que sólo un experto o una persona ávida de conocimiento puede ver e interpretar más allá de esas líneas de dibujo, líneas que la gran mayoría de los ciudadanos somos incapaces de trazar.

Desde pequeña siempre jugaba a “las casitas”, o lo que allá por el norte denominados por mí como extranjeros (no, no, no, no os abalancéis sobre mí, todo viene desde el más profundo cariño ;P), conocéis como “papás y mamás” donde yo siempre hacía el papel de la niña rebelde con padres muy estrictos (por algún motivo me gustaba más imaginar a un padre) a la cual siempre tenían que reñir y castigar, aunque nunca lo vi como algo sexual. Los años pasaron, pero esa parte de mí jamás me ha abandonado, creo que más bien ha sido todo lo contrario, cuanta más edad, mucho más intenso se hacía esto hasta el punto de quedarme embobada con cualquier escena que salía en la tele relacionada con todo esto.

A los 17 años comencé a investigar un poco y llegué a pensar que lo que me gustaba era el sado, sin embargo, cuanto más veía e investigaba menos se parecía aquello con lo que yo siempre había imaginado. Probé primero a hablar con Amos, jugando a inventar historias. Más tarde, me armé de valor para dar un pequeño paso aunque no daba mi identidad, o si lo hacía, siempre era falsa. Cuando me cansé de aquello, deduje que lo que yo buscaba era sólo producto de mi imaginación y para colmo, totalmente absurdo, infantil y reprobable, hasta que un día lo encontré, encontré aquello que siempre había imaginado. Desde ese día he ido leyendo todo aquello que estuviese relacionado con el spanking y más tarde a probar, aunque hasta ahora todo me ha salido rana, quizás por la visión que tengo sobre esto.

Sé que el spanking como tal es una práctica sexual, un juego utilizado por dos personas para ponerse a “tono”, sin embargo…¿hago esto sólo para jugar a encender el fuego interior? La respuesta es no, y es lo que nadie entiende. Todos o casi todos se preguntan cómo se puede utilizar una práctica sexual para algo distinto al mismo. Pues bien, señoras y señores, ni yo misma sé la respuesta, y no, no soy asexual. Simplemente que cuando estoy con alguien, no necesito de castigos y riñas para encender esa pasión, es más, no me gusta. Voy a intentar explicarme para que me entendáis.

Para mí existen dos formas de hacer spanking. Una de ellas es lo que cualquier pareja puede hacer en un momento dado, el típico “cachetito” mientras se está en plena acción, el adoptar cada uno un rol e interpretar un papel con un comienzo y un final bien marcado, en definitiva, el spanking entendido como un simple juego, donde está claro el fin del mismo y donde sí tiene sentido eso de juego sexual. Sin embargo hay una forma de entender todo esto más allá de lo meramente sexual, donde se mezcla algo más que hormonas revueltas, el spanking como forma de vida. En mi opinión, cuando se pasa esta línea, el juego adquiere un matiz totalmente distinto donde se aparca el juego de rol para pasar a tener un compromiso mutuo, donde no se separa la persona del personaje ni sentimientos. Al decidirlo como forma de vida, es tan sencillo y a su vez tan complicado como de integrarlo en nuestro día a día sin cuestionar más allá, tan automático como el respirar o cumplir con las leyes y normas que se nos imponen para poder convivir en sociedad. Por este motivo, al adentrarnos en este mundo de esta manera, soy incapaz de relacionarlo con algo sexual, sí con el morbo, cosas totalmente distintas unas de otras, ya que si no existiese esta sensación, este mundillo no tendría ningún sentido de ser.

¿Tiene algún fin especial? ¿quiere decir esto que nos refugiamos en ésta práctica para cambiar cosas que no nos guste de nosotros mismos o la de tu pareja? Bueno, supongo que la respuesta la tendrá cada quien, ya que hay tantas interpretaciones sobre las cosas como gente hay en el mundo, aunque en el fondo no creo que el objetivo sea perfeccionar a la persona, ya que si l@s spankees cambiásemos la conducta radicalmente por haber recibido un castigo, esta forma de vida simplemente se convertiría en algo parecido a un contrato, el cual tendría fecha de caducidad. Ahora bien, que no se cambie a la persona, no quiere decir que no se pueda utilizar como aliciente para cumplir con lo que te has comprometido aunque te joda, por lo que si se hace bien, al final se obtiene resultados.

Siempre me ha atraído el mundo de las palabras y sus juegos; ya, ya, ya sé que estáis pensando que a qué viene esto de las palabras y qué carajo os importa si me gustan o no, pero no, ni me he vuelto loca, ni me he desviado del tema. No muchos nos paramos a pensar en ellas, simplemente las soltamos o las leemos sin más, ahora bien, lo que más me gusta de éstas es el juego que te pueden dar si realmente te paras un segundo más de lo normal para exprimirla. Soy de la firme convicción de que lo interesante del lenguaje no es lo que se ve, sino la gran variedad y los secretos que puede guardar un simple “ah”, en definitiva, lo que nos hace interesantes y el tener la capacidad de comunicación, es lo que conocemos como el leer entre líneas (no apto para todos los públicos), y eso es lo que me ha pasado con el spank, he leído entre líneas.

Si nos ceñimos a la palabra spank, todos sabemos lo que significa, azotes. Ahora bien, como a mí me gusta complicarme la vida y llevar la contraria al mundo, me he negado a quedarme ahí, por lo que para mí el spank no son simples azotes, sino que el más y el menos se han juntado para hacer un todo donde la barrera del azote se rompe para fusionarse con otras cosas como las normas, vigilancia, advertencias y castigos, muchas veces distintos a la azotaina y otras tantas olvidados por no poseer esa carga sexual, como las prohibiciones, en mi opinión tan eficaces y frustrantes.

Por todo esto no puedo asimilar que si utilizamos esta práctica como forma de vida y por lo tanto la disolvemos para que la fantasía pase a formar parte de la vida real, finalmente se acabe casi monopolizando el spank, de tal forma que se utiliza meramente como juego sexual, cuando en estas circunstancias debería ser visto como un morbo o placer por vivir de esta manera, es algo así como la insinuación y la sensualidad, que para mi gusto es mucho más interesante que la sexualidad en sí.

Para mí la relación perfecta (ya sea de amistad, romance, matrimonio…) de spank, es aquella donde además de establecer las normas entre ambos, el/la spanker sea el que tome la iniciativa sobre lo que es tolerable y lo que no, lo que controla y lo que no, sin tener la necesidad de preguntar a la otra parte lo que le parece, teniendo presente los límites, los cuales no serían necesarios marcar explícitamente porque ambos sabrán hasta dónde y cómo llegar, dando a entender que no hay más opciones que la de vivir bajo unas pautas con sus consecuencias, tanto si gustan como si no, además claro está, de ese apoyo mutuo, esa complicidad, cariño y amistad como cualquier otra relación que se precie.

Según mi corta experiencia, la magia del spank es que, a diferencia del BDSM, te deja ser tú mism@, dejando que ese lado travieso salga a resplandecer sin ser juzgado por ello, aunque al final tenga consecuencias…todos alguna vez necesitamos que nos pongan en nuestro sitio sin que sea algo para utilizar mezquinamente en nuestra contra. Tanto el BDSM como el spank o incluso la vida misma, está para aprender y no parar de crecer. Por desgracia, con los pocos que he intentado establecer este tipo de relación, han sido personas incapaces de escuchar, incapaces de pensar más allá y donde su palabra y conocimientos eran ley, intentando hacerme creer que por mi edad no tenía ni idea de lo que hablaba, por lo que jamás consintieron que alguien como yo tuviese nada que enseñarles, y lo siento por vosotros, pero todos han sido Amos y todos ellos, me han subestimado. Es cierto que soy joven y que todavía me queda mucho por aprender, pero la vida es como la historia interminable, por lo que es un error garrafal creer que al llegar a una edad, se tiene todo sabido. La edad sólo es un número, pero desde luego no es sinónimo de madurez. En mi caso por suerte o desgracia, la vida me ha ido poniendo obstáculos desde que era tan sólo un bebé, lo que ha hecho que haya aprendido a saltarlos, madurando en cada uno de ellos.

0 comentarios:

Publicar un comentario